Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Necio es quien con necios anda.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Variedad es causa de amenidad.
En caso de duda, la más tetuda.
La ignorancia es peor que la corrupción.
La necesidad conduce a Dios.
Pecado callado, medio perdonado.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Los de Morón como son, son.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
A barba muerta, obligación cubierta.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
El mejor premio es merecerlo.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Buey que muge, todos le temen.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
El juez que toma, presto es tomado.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
El tiempo no perdona a nadie.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
No todo el que trae levita es persona principal
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Bien urde quien bien trama.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
A la madrastra, el nombre le basta.