A gran pecado, gran misericordia.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Dos capitanes hunden la nave.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Menos pregunta Dios y más perdona.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Difama, que algo queda.
El estudio y la experiencia, son los padres de la ciencia.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Más vale bueno que mucho.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
A buen servicio, mal galardón.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Que la haga el que la deshizo.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Vive y deja vivir.
Tiene que pedirle permiso a un pie para mover el otro.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Dos capitanes hunden el barco.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Buena cara dice buen alma.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Quien no sabe, no vale nada.
Nada puede dar quien nada tiene.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Escritura es buena memoria.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.