Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Eso no te lo despinta nadie.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
La muerte todo lo ataja.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Al mal paso, darle prisa.
Berzas en enero, saben como carnero.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Al que no quiera taza, taza y media.
En carrera larga no se pisa base.
Borrón y cuenta nueva.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Nobleza obliga.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Échale guindas al pavo.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
Cada uno se rasca donde le pica.
Zapato de ramplón de larga duración Zapato de tres, del primero que llegue es.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
De un golpe no se derriba un roble.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Deuda pagada, otra empezada.
Nuestro gozo en un pozo.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.