Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
El que tenga tienda, que la atienda.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Vale más muerto que vivo.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
La suerte es de los audaces.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.
No porque la rana salte tiene muelles.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Una hora de contento, vale por ciento.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Dulce y vino, borracho fino.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
De comerciar a robar, poco va.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Mira que no está el horno para bollos.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
La mejor leña está donde no entra el carro.