Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Callen barbas y hablen cartas.
De chica candela, grande hoguera.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Pan a hartura y vino a mesura.
A buena hora pidió el rey gachas.
A buena mujer, poco freno basta.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Este arroz ya se coció.
Haz favores y te los pagarán a coces.
El que con locura nace, con ella yace.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Mal apaña quien no engaña.
El que huye, obedece.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Ir uno de infantería.
Más vale sudar que toser y tiritar.
A capa vieja no dan oreja.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Cada uno canta como quiere.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
La soga se rompe por lo más fino.
Muerto, ¿quieres misa?.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Al amigo y al caballo no apretallo.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.