Alabar y callar para medrar.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Nada contra la corriente.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Al malo, lo mejora el palo.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Para muestra basta un botón.
Cual andamos, tal medramos.
A la zorra, candilazo.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Culo veo, culo quiero.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Bueno es caer para más valer.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Hay ropa tendida.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Tiran más tetas que carretas.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Donde no hay regla se pone ella.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Cuando el labrador cava la huerta, más alto tiene el culo que la cabeza.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
No hay altanería que no amanece caída.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Hacer castillos en el aire.
O faja o caja.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.