Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Una hora de contento, vale por ciento.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Hombre osado, bien afortunado.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
El interés tiene pies y yo también.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Hombre anciano, juicio sano.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Cada uno es artífice de su ventura.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Por el interés te quiero Andrés.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Pan no mío, me quita el hastío.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Buena madera, buen oficial espera.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Gente parada, malos pensamientos.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
La alegría intensa es cosa seria
Querer es poder.
A chico caudal, mala ganancia.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Real ahorrado, real ganado.
Oración de perro no va al cielo.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Oir a todos, creer a pocos.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos