Perro pendejo, no va a la gloria.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Juego y paseo, solo para recreo.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Tanto ganado, tanto gastado.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Antes es la obligación que la devoción.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Dios acude siempre.
Cerco de luna, agua segura.
Harto da quien da lo que tiene.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Las paredes oyen.
Quien hace, aplace.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Amar a todos, confiar en nadie.
Moro viejo, mal cristiano.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Te paso la pala diego
El vivo a señas y el tonto a palos.
Amor de gato se ve por el tejado.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Si culo veo, de culo me da deseo.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
El perro es el mejor amigo del hombre.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Llevar adarga para viivir vida larga.
La suerte es de los audaces.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Viejo cansado, muerto o corneado.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo