A amante que no es osado, dale de lado.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
El fraile, la horca en el aire.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
La alegría da miedo
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Amigo viejo y casa nueva
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Gente de montaña, gente de maña.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
El movimiento se demuestra andando.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Antes de meter, prometer.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Los pies van donde va el corazón
Lo que haces, encuentras.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
A bien obrar, bien pagar.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Querer sanar es media salud.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Sayo grande, tapa mucho.
Bien muere, quien bien vive.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.