Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Febrerillo, mes loquillo.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Quien ama, teme.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Pies fríos, corazón caliente.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Amistad que murió, nunca renació.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
A ojo de buen cubero.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
A marido ausente, amigo presente.
A perro viejo no cuz cuz.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
El corazón nunca es engañador.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Amor de amos, agua en cestos.
Una buena mañana hace buena la jornada.
A brutos da el juego.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
La esperanza no llena la panza.
Antes di que digan.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
La verdad padece, pero no perece.
El ama brava, es llave de su casa.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Muerto, ¿quieres misa?.
Hombres de noche, muñecos de día.