Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Donde entra la cabeza, entra la cola
La confianza da asco
Salvarse por los pelos.
Muerte deseada, vida prolongada.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Ávila, santos y cantos.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Aire de Levante, agua delante.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
La casa esta donde el corazón.
El ojo quiere su parte
La esperanza es lo último que se pierde.
La alegría alarga la vida.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Secreto a voces.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
La esperanza es la última en morir.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Ambicioso subido, pronto caído.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Cual andamos, tal medramos.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Zumo de limón, zumo de bendición.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Mano de santo cura como por encanto.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Alegría y desgracia no son eternas
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Casa y potro, que lo haga otro.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Del ahorro viene el logro.
Mala cosa nunca muere.
A cada santo su vela
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Humo de hogar no empaña el cielo.