Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Alforjas llenas quitan las penas.
Juegos de manos se van al culo.
A palabra necias, oídos sordos.
Necio es quien con necios anda.
El caballo viejo conoce bien el camino.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Del mal manjar, un bocado nomás.
El que más come, menos come.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
A fullero viejo, flores nuevas.
Agua vertida, mujer parida.
Vino y pan andar te harán.
Reyes y mujeres no agradecen.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
De petaca ajena, la mano se llena.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
De la risa al duelo un pelo.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Salud y pesetas salud completa.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Quien bien ata, bien desata.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
El caracol donde nace, pace.
Hacer la del humo.
Acelgas al mediodía y a la noche acelgas, mal me andarán las piernas.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
El que mucho corre, pronto para.
A los locos se les da la razón.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Justo peca en arca abierta.
Para mi cualquier petate es colchon.
Palabra de boca, piedra de honda.
Asna y pollino no llegan al molino.