Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Haber de todo, como en botica.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Obra acabada, a dios agrada.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Quien bien imagina, llámese adivina.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
La culebra con certeza, se mata por la cabeza.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Donde abunda la tonina, no hay tiburón.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Muchos componedores descomponen la novia.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Qué pacaya te echaste encima!
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Las penas, o acaban, o se acaban.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Del reir viene el gemir.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.