En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Antes es Dios que los santos.
Hablando nos entendemos.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Tener un hambre de lobo.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Gran mal padece quien amores atiende.
Agua limpia de fuente viva.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
De dos males, elige el menor.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Más cagado que palo de gallinero.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Antes huir que morir.
Agárreme, que llevo prisa.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Mente sana, cuerpo sano.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Los medicos también se mueren.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Comer en bodegón y joder en putería.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Iguales, como cabo de agujeta.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Buey que muge, todos le temen.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Atáscate, que hay lodo.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Buena es la costumbre en el bien.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.