Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
La impureza, pesa.
A quien espera, su bien llega.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
La virtud loada, crece.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
La unión hace fuerza.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
En vender y comprar, no hay amistad.
La intención hace la acción
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Igual con igual va bien cada cual.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
No hay año sin desengaño.
El vino y la verdad, sin aguar.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Palabra de cortesano, humo vano.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Cada palo que aguante su vela.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Está como agua, para chocolate.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Alcanza, quien no cansa.
Dame rojura y te daré hermosura.
Ser lento en dar es como negar.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Cuenta y razón conserva amistad.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.