Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Te casaste, te frego.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Agua al higo y a la pera vino.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Después que tu pan comí, te encontré en la calle y no te conocí.
El que quiera honra, que la gane.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
A Roma por todo.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
De mi maíz ni un grano.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Ya los perros buscan sombra.
Donde hay orden, hay bendición.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
No tocar pito.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
El amor entra por los ojos.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Enero y Febrero desviajadero.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Amor sin plata, no dura.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Echando a perder se aprende.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
En enero no te separes del brasero.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.