Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Por una alegría mil dolores
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Tripa vacía, suena pronto.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Donde ajos ha, vino habrá.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
La vida da muchas vueltas.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
La manda del bueno no es de perder.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Hacer ruido, para sacar partido.
Cada uno en su casa es rey.
Meterse en la boca del lobo.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Quien primero viene, primero tiene.
Agárrate, que hay curvas.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Dos testigos matan a un hombre.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Cinco puercos son manada.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
El que escucha consejos, llega a viejo.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Después de toda oscuridad hay luz.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Café cocido, café perdido.
De cuentos suele irse a chismes.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.