Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Lo que haces, encuentras.
Araña muerta, visita cierta.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Palos con gusto no duelen.
Que aproveche como si fuera leche.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Los enamorados, no ven a los lados.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Actividad cría prosperidad.
Quien más tiene, más quiere.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Hacer pinitos.
Una en el papo y otra en el saco.
Ni agradecido ni pagao.
Casa chica infierno grande.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Volverse humo.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Enero mes torrendero.
A un fresco, un cuesco.
Dame gordura, darte he hermosura.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
A hurón cansado, madriguera nueva.
De buena semilla, buena cosecha.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.