Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Arco iris al mediodía, es que llueve todo el día.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
A manos frías, corazón ardiente.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Reza, pero no dejes de remar.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
¿Mirón y errarla?.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Pensando en pajarito preña'o
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Dar una de cal y otra de arena.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Donde mores no enamores.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Por el interés te quiero Andrés.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.