El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Amistad que murió, nunca renació.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Para un madrugador, uno que no duerma.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Del mal, el menos.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Aquí paz y en el cielo gloria.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Amor con amor se paga.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Cuanto más amistad, más claridad.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Al agradecido, más de lo pedido.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Jamón empezado, pronto mediado.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
Lo bien hecho bien parece.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
La buena jornada empieza muy de mañana.
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
Ruibarbo y azafrán, de amarillo tiñen la orina natural.
En casa del herrero, asador de madero.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Palabra de boca, piedra de honda.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Mande la razón y obedezca la pasión.