¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Dar el consejo y el vencejo.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Tal padre, tal hijo.
Madrastra, madre áspera.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
A quien Dios ama, Dios le llama.
La fantasía es más veloz que el viento
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Naranja agria en ayunas, salud segura.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Mal acaba quien mal anda.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
El que guarda, halla.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Tarde piaste pajarito.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Agua mansa, traidora y falsa.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
El corazón nunca es engañador.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Amor comprado, dale por vendido.
Padre diestro, el mejor maestro.
A cada cañada le llega su añada.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.