Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
La sed por el oro, socava el decoro.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Al endeble todos se le atreven.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
A la virtud, menester hace espaldas.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
La gota que derramó el vaso de agua.
Parejo como las calles de León.
Cielo estrellado, tiempo variado.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Dan darán, dicen las campanas.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Cosa muy querida, presto perdida.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Pecado callado, medio perdonado.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Lo barato, sale caro.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Hacer de tripas corazón.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Borracho que come miel, pobre de él!
Agrandado como alpargata de pichi.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Agarrando aunque sea fallo.
Al mal año, entra nadando.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Dame pan y llámame perro.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.