La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Buey que rumia, nada le duele.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Meterse en la boca del lobo.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Tápate la cara que se te ve el culo.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Dios castiga sin piedra ni palo.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Dios castiga sin dar voces.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
A su tiempo maduran las brevas.
Ningún rencor es bueno.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Del ahogado, el sombrero.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.