Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Sayo que otro suda, poco dura.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Tanto pedo para cagar aguado.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
La práctica hace al maestro.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
A palabras vanas, ruido de campanas.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Una buena bota, el camino acorta.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Boca con boca se desboca.
La cascara guarda el palo.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Castaña la primera y cuca la postrera.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
La sangre, pesa más que el agua.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.