Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Bestia alegre, echada pace.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
La reputación dura más que la vida.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Madre ardida hace la hija tollida.
Como es la madre, así es la hija.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
En el medio está la virtud.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Hay que sufrir para merecer.
De chica candela, grande hoguera.
El primer deber del amor es escuchar.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
A mucho amor, mucho perdón.
Amar a todos, confiar en nadie.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
La ocasión es la madre de la tentación.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Mente sana, cuerpo sano.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Madre hay una sola.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.