Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
La muerte todo lo ataja.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
A mala cama, buen sueño.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Lobos de la misma camada.
Dan el ala para comerse la pechuga.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Tentar la huevera a las gallinas
El pie en el lecho y la mano el pecho.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Hierba segada, buen sol espera.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Aire de Levante, agua delante.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Al perro muerto, échale del huerto.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
A mala suerte, envidia fuerte.
Bien urde quien bien trama.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
No solo de pan vive el hombre.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.