Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Ver para creer.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
A mucho vino, poco tino.
Más querría servir que recibir.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Hablando nos entendemos.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Esto huele a cuerno quemado.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
A la larga, todo se arregla.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
La sangre humana es toda del mismo color.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Más querría un dinero que ser artero.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
El necio dispara pronto sus dardos.
Nunca te duermas en los laureles.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Dale con que la abuela fuma.
No hay que pedirle peras al olmo.