A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
El buen libro de las penas es alivio.
Principio quieren las cosas.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
A barbas honradas, honras colmadas.
Las cosas lo que parecen.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Soñar no cuesta nada.
Flor sin olor, no es completa esa flor.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Paja triga hace medida.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Más vale dar que la carga llevar.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
A enemigo que huye, puente de plata.
Frio, frio, como el agua del rio.
Moza reidora, o puta o habladora.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
A misa, no se va con prisa.
Escucha el silencio... que habla.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
La mentira es animal de quinta vida.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Salud y fuerza en el canuto.
A consejo malo, campana de palo.
Cabra manca, a otra daña.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Dan darán, dicen las campanas.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.