Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Con salchichón, siempre es ocasión.
A quien espera, su bien llega.
Otoño entrante, uvas abundantes.
El vino es la ganzúa de la verdad.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
De día beata, de noche gata.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Desee bien, sea bueno.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Risa liviana, cabeza vana.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
La suerte no es para quien la busca.
Cada pájaro lance su canto.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Después de la resaca viene la pleamar.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Ser un mordedor de pilares
La muerte es puerta de la vida.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Pesar compartido, pronto es ido.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.