El que camina, no estorba.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Con salchichón, siempre es ocasión.
A quien espera, su bien llega.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Otoño entrante, uvas abundantes.
De día beata, de noche gata.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Desee bien, sea bueno.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Risa liviana, cabeza vana.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
La suerte no es para quien la busca.
Después de la resaca viene la pleamar.
Cada pájaro lance su canto.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
La muerte es puerta de la vida.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Ser un mordedor de pilares
Pesar compartido, pronto es ido.
Agua y sol, tiempo de requesón.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.