Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
El tiempo todo lo cura
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
A lo que no puede ser paciencia.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Calumnia, que algo queda.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Una buena campana se siente de lejos.
El otoño de lo bello, es bello.
Querer es poder.
La paciencia es la llave del paraíso.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Lleno de pasión, vacío de razón.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Me traen por la calle de la amargura.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Manda, manda, Pedro y anda.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Gente de montaña, gente de maña.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
El amor refresca como el rocío