Dar al olvido.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Por la plata baila el mono.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Al son que me tocan bailo.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
La ausencia causa olvido.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Todo mi gozo en un pozo.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
La lujuria nunca duerme.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
A todo marrano le llega su diciembre.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
A la larga, todo se arregla.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Hay desgracias con suerte.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
La suavidad domina más que la ira.
A feria vayas que más valgas.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Remo corto, barca pequeña.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
La mejor fraternidad es la desgracia.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
La verdad sale en boca de los niños.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.