Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
Buena vida si refrenas tu ira.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Ni cenamos ni se muere padre.
El hambre es el mejor cocinero.
Dar en el clavo.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Aguas de Abril, vengan mil.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Cada cual en su corral.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Creer a pie juntillas.
Cada necio quiere dar su consejo.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
El diablo es puerco.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
El rico nunca está satisfecho.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Palo dado ni Dios lo quita.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
El hombre apercibido medio combatido.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
El dormir es el hermano menor de la muerte.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Más cagado que palo de gallinero.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.