A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Dicen que la educación se mama.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
La labranza es hermana gemela de la crianza.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Aire gallego, escoba del cielo.
Te casaste, te frego.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
El hombre es un animal de costumbre.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Mujer que se queja, marido que peca
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
El que muda de amo, muda de hado.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Año de nieves, año de bienes.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Artero, artero, más non buen caballero.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
De paja o de heno, mi vientre lleno.