Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Cosa muy querida, presto perdida.
Eso no te lo despinta nadie.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Año tuero, vaca y muerto.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Más vale dejar a tu hijo con mocos que cortarle las narices.
No solo de pan vive el hombre.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Maestro, El se puede comer la regla.
Quien se va, vivo y muerto está.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Pan con pan comida de tontos.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
En buena casa, mal inquilino.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
La ignorancia es madre de la admiración.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Baños, hasta los cuarenta años.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Julio, lo verde y lo maduro.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.