No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Donde hay patrón no manda criado.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Ojos que no ven, gallinas al saco.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Marido rico y necio no tiene precio.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Jugarse hasta la camisa.
No hay alegría sin aburrimiento
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Quien no se arriesga no cruza el río
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Duro de cocer, duro de comer.
Cada panadero blasona de sus panes.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
A la larga, todo se arregla.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
De mala sangre, malas morcillas.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Bien muere, quien bien vive.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.