La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Me traen por la calle de la amargura.
Agua cocida, sabe mal pero alarga la vida.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Matanga dijo la changa.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Nada tiene al que nada le basta.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Paciencia piojo que la noche es larga.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
En largos caminos se conocen los amigos.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
El inferior paga las culpas del superior.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.