La esperanza mantiene.
No te acostumbres a lo que no dure.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
A mala lluvia, buen paraguas.
Amor con casada, vida arriesgada.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
A cada cosa le llega su tiempo.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Es más popular que la adelita.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Quien se excusa se acusa.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Al loco y al aire, darles calle.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Pájaro que huye, no hace daño.
Hacer de necesidad virtud.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Dos agujas no se pinchan.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.