Dádivas quebrantan peñas.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
El abismo lleva al abismo
De bromas pesadas, veras lamentadas.
La fortuna a los audaces ayuda.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Intimidades, solo en las mocedades.
Bien ama quien nunca olvida.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Todo salto tiene riesgo.
Hacerte amigo del juez
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Casarás y amansarás.
Año de neblinas, año de harinas.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Hablar en plata blanca.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
El que se brinda se sobra.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Acúsole porque pisó el sol.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Cojo con miedo, corre ligero.
Barco con tormenta, en cualquier puerto entra.
El empezar es el comienzo del acabar.
A lo que no puedas, no te atrevas.
El sol brilla para todos.
Por puerta abierta ladrones entran.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Calle mojada, caja cerrada.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Al pez, una vez.
A fullero viejo, flores nuevas.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Remendar y dar a putas.
Ver para creer.
Como el espigar es el allegar.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Haz buena harina y no toques bocina.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.