A cada ollaza su coberteraza.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Boca con boca se desboca.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Copas son triunfos.
Refranes y consejos todos son buenos.
El buen paño dentro del arca se vende.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
El buen cirujano. opera temprano.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Amistad de juerga no dura nada.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
No se puede mamar y protestar.
El que no está contra ti, está contigo.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Suegra, ni de barro es buena.
Hablando se entienden los blancos.
El que tiene boca, se equivoca.
Habiendo don, tiene que haber din.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Harto da quien da lo que tiene.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Las penas no matan, pero rematan.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Entre bellacos, virtud es el engaño.