Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Se heredan dinero y deudas
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Cada uno dice quién es.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Hacer ruido, para sacar partido.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
No jales que descobijas.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
La manda del bueno no es de perder.
Que bailen los que están en la fiesta.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Donde hay pelito, no hay delito
El que guarda, halla.
Aquel que guarda siempre tiene.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
La hija paridera, y la madre, cobertera.