Ser un mordedor de pilares
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Has lo que debes y no lo que puedes.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
El que nada duda, nada sabe.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Entendido y anotado.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
Trato es trato.
Burla pesada, en veras acaba.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Cada uno dice quién es.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Jodido pero contento.
Buena madera, buen oficial espera.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Ramal y bozal, para el animal.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
El perro con rabia, de su amo traba.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Arena y cal encubren mucho mal.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Dios no se queda con nada de nadie.
El fraile, la horca en el aire.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Serio como perro en bote.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.