Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Es ley la que quiere el rey.
Firma papel y te encadenarás a él.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Quien busca, halla.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
El que quiera de primera, que consulte su cartera.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
En tiempo de campaña, apaña.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
El avariento nunca está contento.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Quien destaja no baraja.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Aguja que doble, para sastre pobre.
Quien pregunta, no yerra.
A amo ruin, mozo malsín.
Poderoso caballero es don dinero.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Al acebuche no hay quien le luche.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Bien urde quien bien trama.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Costumbre hace la ley.
A chico caudal, mala ganancia.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.