Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Quien bien ata, bien desata.
En tiempo de campaña, apaña.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
El que manda, manda.
Nadie se meta donde no le llaman.
Hijos casados, trabajo doble.
Más ordinario que una monja en guayos.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
En ningún apostolado falta un judas.
A chico caudal, mala ganancia.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Abuso no quita uso.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Los casados, casa quieren.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Con bondad se adquiere autoridad.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
La hacienda, el dueño la atienda.
A amo ruin, mozo malsín.
Ante la duda, la más madura.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Quien pregunta, no yerra.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Buen amigo es el dinero.
El que tiene boca, se equivoca.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Poderoso caballero es don dinero.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.