A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Quien desprecia, comprar quiere.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Quien cerca halla, cerca calla.
El amor mueve montaña.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Es el tercero en discordia.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Unos tanto y otros tan poco.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Las horas amargas, son mucho más largas.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Agua vertida, no toda cogida.
A confesión de parte relevo de prueba.
A escote, no hay nada caro.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Secreto entre reunión es de mala educación.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Arca abierta al ladrón espera.
Año tardío, año medio vacío.
Piedra que rueda no hace montón.
Poco dinero, poco sermón.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Cuanto más haces, menos mereces.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Llegar a punto de caramelo.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Al que quiera celeste, que le cueste.