Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Ayúdate y el cielo te ayudará.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Quien desprecia, comprar quiere.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Quien cerca halla, cerca calla.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
El amor mueve montaña.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Unos tanto y otros tan poco.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Es el tercero en discordia.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Las horas amargas, son mucho más largas.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Agua vertida, no toda cogida.
A confesión de parte relevo de prueba.
A escote, no hay nada caro.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Año tardío, año medio vacío.
Poco dinero, poco sermón.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
El dar y el tener, seso ha de menester.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Piedra que rueda no hace montón.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Arca abierta al ladrón espera.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Cuanto más haces, menos mereces.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.