Donde abunda la tonina, no hay tiburón.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Campo florido, campo perdido.
Pa' todo hay fetiche.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
No busques donde no hay.
No hay olla sin ningún garbanzo negro.
Los enamorados, no ven a los lados.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Tener el juego trancado.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
El amor destierra la vergüenza.
Poco a poco se anda lejos.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
El que canta y danza se agita y no avanza.
A árbol caído, todo son piedras.
Más haces callando que gritando.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Tras buen soplo, buen sorbo.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.