Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Arena y cal encubren mucho mal.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Boca de verdades, cien enemistades.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
A otra puerta, que ésta no se abre.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
Comer sin vino es miseria o desatino.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Si hay miseria, que no se note
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Difama, que algo queda.