Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Los lugares altos tienen sus precipicios.
Obra acabada, maestro al pozo.
La mentira busca el rincón.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Tras el vicio viene el lamento.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
No valdees aguas desconocidas.
Valgan las llenas, por las vacías.
Llaga incurable, vida miserable.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
La verguenza es último que se piedre.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Alabanza propia es vituperio.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
El aburrimiento es una desgracia
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Reniego de plática que acaban en daca.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Mal se saca agua de la piedra.
Calumnia, que algo queda.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
A la vejez aladares de pez.
El que nada tiene, nada vale.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
La mar que se parte, arroyos se hace.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Nada tiene al que nada le basta.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Quien destaja no baraja.