Caldera observada no hierve jamás.
Al espantado, la sombra le basta.
Alegría amagada, candela apagada.
Donde hay confianza, da asco.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
No existe hombre de mar que no se pueda ahogar.
Buen moro, o mierda u oro.
De día no veo y de noche me espulgo.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Casa oscura, candela cuesta.
El pobre de su pobreza no sale.
Donde no hay, por demás es el buscar.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Pereza, llave de pobreza.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
En que poco agua te ahogas.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Mal largo, muerte al cabo.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Al endeble todos se le atreven.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
El diablo está en los detalles.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
Lleno de pasión, vacío de razón.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.