El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Nadie le da vela en este entierro.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Río cruzado, santo olvidado.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Cuanto mayor es la subida, tanto mayor es la descendida.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
A días claros, oscuros nublados.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Ocio, ni para descansar.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Abril llovedero, llena el granero.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
A cama chica, echarse en medio.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
A chico mal, gran trapo.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
El sueño es alimento de los pobres.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Boca ancha, corazón estrecho.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Codicia mala, el saco rompe.
Burla pesada, en veras acaba.